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Compramos diferente. ¿Adiós a la tienda física?

shopping cambios digital

Desde una app, con un par de clics y listo. Tu compra está en camino. Casos como los de Amazon, Aliexpress o plataformas multitarea como ASOS han allanado el camino a las compras digitales. ElMundo lo explica:

Shopping digital: así es como han modificado las redes sociales el proceso de compra

Las redes sociales no nacieron como canales en los que se pudiera adquirir moda, solo estaban concebidas como escaparate. Pero este verano Instagram ha lanzado en EEUU ‘Checkout’, que permite la compra sin salir de la aplicación. ¿Revolucionará esto las cifras de venta online? Responden los expertos.

Ilustración: Inés Maestre 

Instagram no se ha hecho esperar. Después de que lanzara Shopping (una herramienta que permite a las marcas o las tiendas etiquetar productos en las fotografías) le llega el turno a Checkout, una función que posibilita -de momento solo en EEUU- a un grupo de firmas e influencers vender dentro de la aplicación sin que el usuario sea redirigido a una web de comercio electrónico. Objetivo: facilitar la venta. También Facebook y Pinterest se han subido a este tren para sumar líneas de negocio al publicitario.

Podríamos estar ante un nuevo escenario de compra. Los datos lo demuestran. La moda es la categoría preferida de los consumidores españoles (41%) a la hora de adquirir online, según el informe Consumer Insight Survey 2019. Más de cinco de cada cien prendas se compraron así en 2018 y el gasto medio anual fue de 135,8 euros por persona, asegura un informe del portal especializado moda.es. A esto hay que añadir que las mujeres dedican una media diaria de 55 minutos a las redes, como señala el Estudio anual de redes sociales 2019. 

Además, en Instagram se experimenta la pasión del shopping, se asegura en la aplicación, que añade que a ella no se llega con la idea de buscar un producto, sino que este te sale al paso y se percibe “la alegría de un gran hallazgo”, considera Apu Gupta, cofundador de Curalate, herramienta que ayuda a 1.200 marcas a servirse de las redes sociales para vender. Gracias a ella, Farfetch, American Apparel y Revolve se lanzaron a utilizar imágenes de los usuarios en su provecho. El descubrimiento del que habla Gupta “es fundamental cuando se compra en tiendas físicas y se está convirtiendo en decisivo para el comercio electrónico”.

Los fashionistas europeos consumen cinco veces más fotos que el usuario medio y revisan Instagram 15 veces al día, según el estudio Feed Fashion, elaborado por la propia aplicación, que se ha convertido actualmente en el escaparate inmediato que monopoliza el pulso de la actualidad y las tendencias. Un ámbito estético para surfear desde el móvil a través de imágenes y vídeos, a la caza de referentes que inspiren nuestro estilo personal y de vida.

A veces las prendas pierden muchos puntos en los sitios web de las marcas frente a cómo lucen en los stories de Instagram. Por ejemplo, a sus 50 años Trinny Woodwall es una crack del estilismo. Esta consultora y periodista inglesa sube vídeos desde los probadores de las tiendas que son seguidos por 495.000 personas. Tiene debilidad por las lentejuelas, que pasea mucho más brillantemente que en el canal de venta online. 

Entonces, ¿cuál es la fórmula del éxito para la venta a través de las redes sociales? “Un equilibrio entre autenticidad y aspiración”, responde Apu Gupta. “Las imágenes muestran los productos de una manera accesible, pero potenciada. Podemos imaginar una vida a nuestro alcance», añade. Lo corrobora Gonzalo Cebrián, fundador de Le Guide Noir, una plataforma que ayuda a 168 marcas como Prada, Pepe Jeans o Hackett a medir su impacto digital. “Venden lo auténtico y las historias reales. Eso sí, estamos en el always on transformation y las tendencias visuales cambian cada mes en cada nicho de la moda”, afirma.

La inspiración y búsqueda empiezan en la red y las firmas han tenido que posicionarse allí donde está su cliente. «El 75% de las ventas de moda nacen online y esto ha transformado el consumo», comenta Cebrián. Muchos se resistieron, “especialmente los grandes grupos, pero la entrada de nuevas marcas y el crecimiento de otras puramente digitales aceleraron el proceso”, apostilla.

Actualmente nadie cuestiona su presencia en las redes, pero no todos venden en ellas. Por ejemplo, las zapatillas Triple S de Balenciaga, ugly sneakers de rigor, fueron el instaproducto que atrajo la atención el año pasado, pero no se vendieron en la red social. En cambio, la alternativa de esta tendencia feísta, las Veja, consiguieron una venta consistente. Esta marca francesa fue considerada la instamarca más deseada de 2018 por Lyst, el buscador de moda en la red. Pero en este punto la web The Business of Fashion se preguntaba en un artículo: “¿El éxito en las redes sociales implica el éxito en el negocio?”. La conclusión: no siempre.

La búsqueda de nuevas marcas es un deporte instagramero. Muchas le deben su existencia, ya que esta red social puede actuar como incubadora. El contenido que producen y la empatía digital son fundamentales en su negocio: hablan, preguntan y escuchan a los usuarios. “Los nativos digitales ven lo social como un canal de adquisición de clientes”, asegura Gupta. De hecho, Instagram cuenta con 25 millones de negocios y la mitad no tienen sitio web.

Es innegable que las influencers dan forma al descubrimiento digital. “Son las grandes prescriptoras y el canal de exposición más directo y creíble”, afirma Marc Solé, cofundador de 21 Buttons, plataforma que facilita la compra directa desde las fotos, y permite a ambos obtener ingresos por ello. La aparición de los enlaces de afiliación y otras tecnologías a través de las cuales se puede comprar el producto en Instagram ha facilitado estas prácticas. “Las redes sociales generan el 50% de las ventas online en moda. Son el principal canal de recomendación. No nacieron para la compra y todavía hay deficiencias en la experiencia”, recuerda Solé.

Un 80% de los profesionales de la moda, el lujo y la cosmética trabaja con estas prescriptoras, según el Informe anual sobre márketing de influencia 2019, realizado por Launchmetrics. Pero para rentabilizar la inversión “hay que alinear los recursos que faciliten la compra, no es cuestión solamente de pagar a un influencer para que postee”, afirma Cebrián, que procura a sus marcas la tecnología más puntera. No obstante, como afirma Gupta, “no esperemos que la venta sea inmediata”.

Más de 130 millones de personas descubren productos etiquetados en Instagram cada mes. Pero Checkout no tiene planes inminentes de aterrizar en España. ¿La compra en redes sociales afectará al comercio electrónico tradicional? ¿Preferiremos los stories a las tiendas online? “Instagram tendrá un lugar importante, pero la web de la marca es vital”, opina Cebrián. Sin embargo, este panorama supone un desafío para Gupta, que afirma que “todo ese descubrimiento que se está dando en las redes no ocurre en los canales tradicionales como la web. El reto será hacer de la compra online una experiencia instagrameable”.

Las redes sociales han abierto un escenario sin límites para el placer de mirar. Estamos en la era del consumo emocional, no tan impulsivo como reflexivo, según afirma el sociólogo Gilles Lipovetsky. Internet ha abierto circuitos para buscar y encontrar las opciones más adecuadas.

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Thinking MU: la apuesta por prendas recicladas

sostenabilidad en moda thinking mu

Es una de las tendencias más claras de la próxima década: la sostenibilidad en el sector de la moda está haciéndose paso. Desde las grandes marcas, el uso del packaging reciclable o la aplicación de productos con menor impacto medioambiental. Una de las últimas marcas en involucrarse es Thinking Mu tal y como cuentan en Fashion United.

La firma española Thinking MU aumenta el uso de prendas recicladas y del cáñamo en sus colecciones

La firma española Thinking MU aumenta el uso de prendas recicladas y del cáñamo en sus colecciones

Las firmas eco-sostenibles que reciclan los residuos están cobrando mucha fuerza en el mercado de la moda, inspirando tanto a nuevos emprendedores como a consumidores. En Barcelona, ciudad pionera en temas de moda sostenible, cuatro amigos –Pepe Barguño, Miquel Castell, Alex Arenas y Carlos Cortadellas- decidieron crear Thinking MU en 2010. Desde entonces la marca ha crecido y se comercializa a nivel internacional. Entrevistamos a Pepe Barguño, uno de los fundadores, licenciado en sociología y botánica.

¿Cómo definirías Thinking MU? 

La firma que hemos creado ofrece productos de moda urbana para inconformistas y con actitud positiva. 

Háblanos de las 3 colecciones que comercializa la marca. ¿Qué materiales se usan? 

Dividimos nuestras colecciones en tres apartados. Por un lado, tenemos la colección principal elaborada siempre con materiales orgánicos, tintes biodegradables no tóxicos y cumpliendo con las garantías de un comercio justo y con la garantía de que tenemos certificados GOTS y OCS. 

Por otro lado, tenemos la colección llamada TRASH, que es nuestro proyecto residuo cero en el que todas las prendas tienen un porcentaje importante de materiales reciclados que junto con otras fibras sostenibles como el Tencel, el algodón orgánico o la lana, conseguimos nuevos tejidos siempre certificados con los sellos GRS y RCS. 

Además, encontramos nuestra parte de la colección hecha a partir de HEMP. Con el uso de este tejido hecho a partir de cáñamo orgánico apostamos por uno de los cultivos más sostenibles de la historia. El cáñamo crece cuatro metros en cuatro meses sin apenas agua, alcaliniza los suelos ácidos y mantiene el suelo firme. Y además todas nuestras prendas Hemp están teñidas con flores. 

¿Dónde se fabrican las prendas? 

Fabricamos nuestras colecciones en Barcelona, Portugal, India y China.

La firma española Thinking MU aumenta el uso de prendas recicladas y del cáñamo en sus colecciones

¿Dónde se distribuye Thinking MU en Europa y cuál es su mejor mercado?

Distribuimos en casi todos los países de Europa, y tenemos también algún punto de venta en Japón, Corea y en los Estados Unidos. Pero nuestros principales mercados son Francia, Alemania y Bélgica. 

¿Cómo se diferencia Thinking MU en Francia? ¿Existe una dificultad en este mercado debido a la fuerte oferta de productos “éticos”? 

No, al contrario. Entre todos hemos creado un mercado que no existía y hemos dado a conocer a la gente la necesidad de un consumo más sostenible, así como de la existencia una realidad que los necesita de su parte para el cambio. 

En este caso nos diferenciamos con nuestra propuesta gráfica, de diseño, nuestra forma de comunicar y sobre todo, con nuestra apuesta por la transparencia. Creemos que es muy importante explicarlo todo y demostrar que somos fieles a los valores que transmitimos y que no es una cuestión de marketing como puede pasar con otras marcas. 

¿Cuál sería tu mensaje para la gente que todavía no consume moda reciclada, sostenible?

¡Que abran los ojos! El siglo XXI en el que vivimos ofrece multitud de formas de consumir productos de moda que no dañan el planeta. 

¿Qué proyectos tiene la marca para el fin de año y 2020? 

Preparamos varias cosas interesantes. Siempre tenemos nuevas colaboraciones, nuevas familias de productos y constantemente estamos buscando nuevas fibras y tejidos sostenibles con los que trabajar y avanzar.

Esta temporada hemos introducido chaquetas totalmente impermeables hechas de algodón orgánico. 

Además, nuestra intención para 2020 es conseguir que un 25 por ciento de la colección sea TRASH, que otro 25 por ciento sean prendas hechas de HEMP y el resto siga siendo nuestra colección estándar hecha de materiales orgánicos.

ImÁgenes: Thinking MU

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